Sabemos que las Cascadas de Wahclella están situadas en la parte baja del río Columbia, estas se encuentran en los territorios tradicionales de muchas tribus que han habitado y administrado este territorio desde tiempos inmemoriales. La parte baja del río Columbia, conocida como Wimahl en Upper Chinook y Nch’i-Wàna en Sahaptin, es el hogar de tribus como los Chinook, Clatsop, Kathlamet, Wahkiakum, Multnomah, Cascades, Tualatin Kalapuya, Molalla, Wasco, Clackamas, Cowlitz, Skilloot y Atfalati. Estas tribus tienen conexiones ancestrales con esta región y siguen manteniendo una relación profunda y duradera con este territorio y sus afluentes de agua.
Honramos y respetamos la relación duradera que existe entre estas tribus y su tierra ancestral. Prestamos nuestro respeto a sus ancianos, pasados y presentes, y hacemos extensivo ese respeto a todos los indígenas de hoy.
Actualización de enero de 2026
El sendero a las cataratas de Wahclella está actualmente cerrado debido a los daños causados por tormentas recientes y se espera que permanezca así durante muchos meses. Para más información sobre las condiciones actuales, consulte el sitio web del Servicio Forestal de los EE. UU..
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Sólo han pasado dos días desde que fui de excursión a las Cascadas de Wahclella y ya estoy planeando regresar. Esta impresionante cascada de cola de caballo estaba en plena ebullición, con su agua helada forzada a atravesar una estrecha abertura en la pared de roca basáltica para caer en una poza profunda, cristalina y azul verdosa.
Las cataratas de Wahclella son mi nueva musa. Este lugar me ha motivado a escribir mi primer artículo sobre mi estado natal adoptivo, Oregon, y también a investigar los vínculos actuales e históricos de los pueblos nativos americanos con el Valle del Río Colombia y la gran área metropolitana de Portland.
A partir de ahora, Not Your Average American incluirá reconocimientos de tierras, un paso importante hacia la creación de un mundo mejor para todos los pueblos indígenas.

¿Por qué hacer senderismo en Wahclella?
Elegimos ir de excursión a las Cascadas de Wahclella por varias razones.
En primer lugar, ir de excursión a las cascadas me anima a estar conectada y atenta, dos de los conceptos clave de viajar con el CORAZÓN. Hay una sensación de expectativa durante toda la caminata, especialmente en una primera visita. ¿Qué te espera al final del camino? Ir de excursión a las cascadas también nos anima a activar a todos los sentidos, especialmente el oído, ya que los sonidos de esta poderosa caída de agua llega mucho antes de que nuestros ojos se iluminen con su belleza.
En segundo lugar, al ser la primera y además verdadera excursión de la temporada, yo necesitaba un sendero fácil. Hacer senderismo con esclerosis múltiple es un reto, y si empiezo con una excursión muy intensa, podría quedar fuera de combate durante semanas. La caminata hasta las Cascadas de Wahclella es corta, de aproximadamente unos 3,2 km en total (2,5 millas) ida y vuelta, con cambios de elevación fáciles. Fue un comienzo perfecto para la temporada de senderismo en este año.
En tercer lugar, queríamos ver flores silvestres. Este sendero es conocido por su gran variedad de flores de finales de primavera. ¡No nos decepcionó!



Qué esperar en las Cascadas de Wahclella
Para nuestros lectores a los que les guste saber qué esperar, les contamos que llegamos a media mañana al parqueadero donde inicia el sendero. Necesitarás un Pase Federal de Parque de EE.UU., un Pase Forestal de EE.UU. para Oregón y Washington, o un Pase de la Garganta del Río Columbia ANTES de llegar. No hay caja de pago en el lugar. Parece como si algunas personas se parquean afuera y entran a pie.
Inmediatamente aprovechamos los lavabos portátiles recién limpiados. Luego nos lanzamos al sendero. Empezamos a caminar uno alado del otro por el ancho sendero, admirando el arroyo Tanner a la derecha mientras avanzábamos hacia el potente río Columbia.
A poca distancia, encontramos una señal que nos avisó que estábamos entrando a la zona Mark O. Hatfield Wilderness. Hatfield fue un político que ejerció en su carrera por más de 30 años en el Senado de EEUU y 8 años como gobernador de Oregon.

Pasado este punto, el sendero se estrecha y gana altura lentamente. Me sorprendió gratamente encontrar un sendero en buen estado que era fácil de recorrer, sobre todo con el equipo adecuado, como botas de caminata o zapatos para senderismo en lugar de zapatillas deportivas o sandalias. Lleva contigo bastones de senderismo, sobre todo para los pocos lugares con cambios de elevación pronunciados.
Sin querer, habíamos iniciado nuestra caminata justo cuando el sol salía por la cresta oriental del encañonado, con la luz del sol que se reflejaba en la cara occidental. Caminamos en la sombra, mientras disfrutamos del frescor de la mañana durante todo el trayecto hasta la cascada. Pasamos junto a una y otra flor silvestre. Vimos las últimas fresas de la primavera y las primeras flores dedales de verano.


Nos topamos con un trabajador que reemplazaba las vigas de uno de los pasos que sirven para cruzar los numerosos arroyos y barrancos. Fue un recordatorio de que este sendero se reabrió recientemente, después de que en 2017 la fauna silvestre y las 48.000 acres de la garganta del Río Columbia en Eagle Creek fuera devastada, incluyendo este bosque. Cada pocos metros, veíamos otro tronco ennegrecido. Sorprendentemente, algunos de estos árboles muestran signos de supervivencia, mientras que otros están más allá de toda esperanza de recuperación, a pesar de erguirse como centinelas a lo largo de la cresta.

Encontramos un desvío inesperado en el camino. Nada de lo que habíamos visto desde el inicio del sendero suponía que deberíamos elegir un camino o terminar en un bucle. Pero aquí estábamos, optando por tomar el camino más fácil, el desvío a la izquierda. Con frecuencia decidimos subir antes que bajar, sobre todo cuando nuestro objetivo era la cascada.
Poco después, ya no podíamos distinguir el sonido del río bajo nosotros. En lugar de eso, oímos el estruendo de una cascada, esa reverberación constante de cuando el agua se estrella en un anfiteatro esculpido en acantilados de basalto. El aire cambió, espesándose con minúsculas gotas de agua tan ligeras que no podíamos sentirlas con los dedos. Pero mi nariz notó la diferencia. Divisamos a través de los árboles una blancura brillante que caía en medio de la nada.

Llegamos en perfecta sincronía con el sol mañanero. Aunque no brillaba en el círculo interior, la luz del cielo proporcionaba una iluminación mágica. El agua parecía brillar desde dentro, un fuego frío de luz azul que emanaba de sus profundidades. Musgos de un verde intenso y helechos de un verde brillante competían por llamar la atención en las empinadas paredes de piedra. La cascada y su espuma eran blancas como la nieve con toques azules, lo que me recordó a los glaciares de Alaska en pleno verano.

Mientras la cascada acaparaba nuestra atención, no pudimos evitar fijarnos en el persistente y agudo gorjeo de una sola ave, decidida a hacerse oír por encima del estruendo del agua. Parecía imposible ubicarla, ya que su sonido se movía de un lugar a otro. Pero finalmente, localizamos el sonido, y encontramos a un solitario ouzel de agua que se anunciaba como propio de este territorio a quien quisiera escucharlo. Esta extraña ave de color apagado es el única ave cantora acuática de América, más conocido como mirlo acuático americano.
Decidimos quedarnos un rato. No habíamos preparado la comida, pero éste hubiera sido el lugar perfecto para un picnic, junto al agua. En lugar de eso, comimos puñados de granola y frutos secos, mientras observábamos cómo cambiaban los colores con la luz en movimiento. Desde distintos ángulos, era más fácil ver que esta cascada son varias en una, con caídas pronunciadas que se unen en el descenso final, justo delante de nosotros.

Cuando por fin decidimos que era hora de irnos, tomamos el sendero de abajo, sabiendo que nos llevaría de vuelta al desvío. Desde una ubicación más elevada pudimos ver el sendero más bajo, y algunos lugares más que queríamos explorar, como una abertura en la pared rocosa que se parecía mucho a una cueva. Resultó ser un túnel en forma de tubo, que nos recordó al Laberinto de las Mil Ilusiones. No estábamos dispuestos a arrastrarnos dentro para ver si salíamos al otro lado.

Al caminar por el sendero bajo, también sabíamos que tendríamos que parar, dar la vuelta y admirar el paisaje detrás de nosotros. Los que eligieran el desvío derecho del sendero, tendrían una vista completa y cercana de la cascada, pasando por tentadoras pozas para nadar a lo largo del camino. Fue otro recordatorio de que éste es un lugar para visitar una y otra vez. ¡Qué suerte tenemos de vivir cerca!

¿Dónde están las Cascadas Wahclella?
Las Cascadas Wahclella están a una hora de nuestra casa en el norte de Portland, con poco tráfico. Se puede acceder fácilmente al inicio del sendero desde la I-84 en la salida de la presa de Bonneville o desde la autopista histórica del río Columbia.
Información para su viaje
Altamente recomendado, el recorrer este popular sendero entre semana, especialmente en primavera y verano, cuando los turistas visitan en gran número la Garganta del río Columbia. Hicimos la excursión un martes en la mañana y nos cruzamos con muy poca gente. Cuando terminamos nuestra caminata a mediodía, el parqueadero estaba lleno.
Lleva agua, ponte botas de montaña o calzado de montaña, y prepárate para un tiempo variable, sea cual sea la estación.
- Ubicación en auto, utiliza WAZE y busca Wahclella Falls Trail.
- Cómo llegar en transporte público El autobús más cercano parece ser el de Cascade Locks con el Columbia Gorge Express.






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